domingo

BODA DE LAURA DEKKER



9 de mayo 2015 

El mes pasado tomé la decisión  mas grande de mi vida.  Junto con varios amigos y la familia de Daniel y la mía, celebramos la promesa que Daniel y yo nos hemos hecho.  Una promesa de amor en un día hermosamente soleado.  El pronóstico estuvo amenazando con una semana de lluvia, pero ESE día no pudo ser mejor.  Algunas nubes difuminaron la luz en el firmamento en la mañana, pero luego se esfumaron dejando un día azul y soleado.

Nuestra LUNA DE MIEL la pasamos a bordo de nuestro romántico Guppy, junto con otros amigos y familia que vinieron y se quedaron después de la boda.  Así que este evento hizo que mi padre y mi madre vinieran a Nueva Zelandia.  Se alegraron de ver viejos amigos y surgieron memorias de los viejos tiempos.  Casi no puedo describir en palabras cuán hermoso fue, mi corazón saltó de alegría al ver a toda esta gente que significó tanto para nosotros: juntos y divirtiéndose.  Me encantó ver a mi padre a bordo de Guppy, sin tener que trabajar todo el tiempo y corriendo de un lugar a otro.  Fue un día loco y agitado, pero también hermoso.

Una semana después de la salida de nuestros visitantes, viajé de Bluff hasta Whangarei en un catamarán Wharram.  Un viaje interesante. Lia Ditton y su pareja, Gerard, estuvieron en su bote trabajando en él.  No pude llegar antes debido a una presentación la noche anterior en  Warkorth, así que tuve que confiar en que todo estaría bien con el bote.  Al dia siguiente temprano salimos con un fuerte marea.  Sytze, dueño y constructor del Anam Cara nos observaba desde la playa dentro de su auto.  Afuera en la entrada del puerto, empecé a subir las velas, intenté, pero sin éxito.  Sólo subían unos cuantos metros.  Me pareció extraño.  Dejé las velas para investigar, mientras el bote Anam Cara se mecía como loco.  Las olas crecían delante de nosotros.  Eventualmente me colgué de las sogas mientras Gerard jalaba  de la otra soga, finalmente subimos las velas una hora mas tarde.   Horas después, escuché unos ruidos preocupantes, mientras Lia estaba de turno.  El palo de mesana estaba moviéndose salvajemente.  El nuevo aparejo –hecho de sogas – se había apretado tanto que el mástil tenía suficiente libertad como para bailar un tango.  Mientras yo estaba detrás del timón, Lia y Gerard apretaron bien  el aparejo  en el mar confundido.  Al anochecer el viento se volteó hacia nuestras narices.  En la mañana el bote había adelantado una buena distancia, pero  poco en relación al objetivo.
Los vientos seguían en nuestras narices, luego aumentaron y se detuvieron.  De los siguientes cuatro días, dos de ellos estuvimos flotando delante de Dunedin.  En la cuarta noche, los vientos se avivaron hasta correr 20 nudos pero del norte, lo que nos de regreso al golpeteo de las olas. Nos fue difícil mantener el bote en curso debido a las olas.  Cuando terminé mi turno, escuché a Lia corriente en la cubierta.  Encendió el motor, pero éste no quería funcionar.  Alguna falla con la batería.  Me puse mi equipo de navegar y fui a inspeccionar.  Los bloques en el palo de mesana se habían roto y salido de sus lugares.  El  aparejo se había soltado de nuevo.  El Anam Cara emitía gemidos y eso nos preocupaba.  Decidimos voltear hacia Dunedin.  Al dia siguiente conversé con Daniel en el teléfono y me dijo que un carro lo había atropellado en el camino, o que el chocó con el auto—eso pensó él, jaja.  Ese chiste le costó un golpe en la cabeza, moretones y articulaciones adoloridas.  Felizmente George y Ellen se encargaron cariñosamente de cuidarle luego que fue llevado al hospital.  Y por supuesto, no me quedó otra cosa que regresar y cuidarle.  Así, que  apenas arribamos, reservé un vuelo para la mañana siguiente y empaqué mis cosas.

Ese es el fin de la aventura.  Pero las nuevas aventuras no se hacen esperar y no están lejos, como que mi vuelo se demoró dos horas, y perdí la conexión de bus de Auckland hasta Whangarei.  Empecé a preguntar a la gente que pagaba sus tickets en el parking, si había alguien que me podía llevar hacia el norte.  Poner ojos de puppy ayuda en estos casos, pero lo que no ayudó fue lucir como un rudo marinero con pantalones térmicos, botas de goma y una casaca de navegar salada y sucia, sosteniendo una bolsa vieja de color gris.  No sé exactamente qué habrá pensado la gente.  Pero ayuda vivir en un país de navegantes, porque una hora después una señora que iba en dirección a Warkworth decidió llevarme.  Mientras manejaba le expliqué mi situación y no le tomó mucho averiguar quién era. 
 Decidió llevarme hasta Whangarei, que queda cuatro horas más allá de Warkworth.  Estaba oscureciendo y pensó que sería mas seguro para mí llevarme a casa.  A pesar de que le dije que yo podía regresar sola, ella insistió en llevarme todo el camino.  Cuán agradecida le estoy a esta señora!.
 Daniel estaba durmiendo cuando finalmente llegué a la casa de mis amigos.  El se pasó durmiendo y descansando la mayor parte del fin de semana.  Pero ahora, unas cuantas semanas después del accidente, está mucho mejor cada día. Seguramente que regresaremos pronto a bordo de Guppy.  Excepto por un ligero dolor de muñecas y de cabeza, él se siente bien, lo cual es un gran alivio para mi.
Laura






sábado

MAIDEN TRIP (película de Laura Dekker)

Dejo la película completa sobre el viaje de Laura Dekker, el que realizó dando la vuelta al mundo en su velero, completamente sola.   Hacer klik  (para ver la película completa).


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martes

MAIDEN TRIP

Maiden Trip se llama la película que fue producida por Gillian Schlesinger, hecha con los videos que la misma Laura hizo durante su viaje en solitario por el mundo.  El año pasado la película/documental fue estrenado en los Estados Unidos de América.  Sin embargo, la misma Laura no asistió al estreno.  En Holanda el Canal 3 de Holanda, lo transmitirá el viernes 21 a las 9.15 pm.. Aquí dejo el trailer.


miércoles

Navegando con Daniel!



26 de febrero 2014

Estamos listos para navegar hacia casa.  Guppy muestra una gran sonrisa, mientras avanzamos 1,000 millas náuticas juntos.  El viento se quedó y lo último de la noche se volvió en nuestro favor.  Esperamos tomar una ducha de agua FRESCA y de comida fresca.

Laura

25 de febrero 2014 

Guppy se impulsó como una raqueta por un par de horas y luego el viento se volteó hacia el sur, sureste de nuevo y después estamos en rumbo.  Pero el par de horas que seguimos el curso fueron fantásticos!.. Ahora estamos en 35.18S 174.27E 37nm hasta llegar a Whangarei.

Laura

24 de febrero 2014 

El viento se volteó, qué bueno!.  Navegamos contra el viento.  Daniel dijo que los dos últimos días se estaba convirtiendo en un vegetal de no hacer nada. 
No hicimos mucho progreso hoy, ya que esta mañana escuchamos un ruido bang, y encontramos la vela principal partida en dos.  Creo que sucede algo al acercarnos a tierra que mis velas no pudieron aguantarlo.   Tuve una vela de repuesto a bordo, pero con pequeños huecos, de modo que pasamos el día cosiendo la vela y subiendo la otra vela.  Ahora Guppy está feliz navegando de nuevo, rumbo a Whangarei, avanzando a 5 nudos.   Ahora estamos a 33.51S 174.27E.

Laura,

23 de febrero 2014 

Tuvimos un clima cambiante.  Guppy ha bailado.  La velocidad ha bajado cuando las olas crecieron y es difícil avanzar en este clima.  Pero por lo menos, avanzamos algo y no retrocedemos.
Ahora estamos en 33.22S 173.43E
Los cielos se han aclarado hoy día y por primera vez en una semana pudimos disfrutar de un bello poniente, aunque sin mojarnos mucho..

Laura

22 de febrero 2014

El viento retomó fuerza y terminamos encendiendo el motor.  Hemos avanzado hacia el este toda la noche a una velocidad razonable.   En vez de detenerse, el viento ha soplado a 15 nudos, a veces más. Estamos ahora en 32.34S 172.18E. 
Hicimos pan y panqueques de manera que no nos preocupamos de la comida mientras estamos galopando en las olas, porque el viento empezará a aumentar.  Guppy está yendo muy bien.  
Luego de navegar cerca de 28,000 millas, estoy impresionada con él, ahora que avanzamos contra las olas y éstas llegan a la cubierta.  Guppy es muy valiente.  Acabamos de reparar un listón  de vela que se había roto, lo cosimos bien. 

Laura

19 de febrero 2014 

Tuvimos una hora de chubascos en que pudimos navegar en el curso debido.  Nos encontramos ahora en 30.06S 168.57 E.  Aún tenemos un viento de 15 nudos y avanzamos a 4 nudos..  Daniel hizo pan hoy día, lo que incluyó el volar de un lado para otro en Guppy.  Él recién se está acostumbrando al hecho de que las cosas empiezan a atacarte cuando las dejas en paz por un momento.  También avistamos un gran barco en el horizonte.  El mar y el clima no son malos.  Algunas olas y un  oleaje de dos m.  También un montón de chubascos  y algunas ráfagas de viento que nos favorecen.  Esta es nuestra vida por ahora.

18 de febrero 2014.

Luego de un agradable día en Norfolk estamos der nuevo en el mar.  Así que hemos salido de la Isla Norfolk, con sello y todo, y lo más importante  con el pasaporte de Daniel. Pocas veces nos han dado la autorización para navegar con tanta premura. Alguien de la isla nos hizo pasear por la isla, por separado (mientras el otro se quedaba con Guppy).  Gente muy amable en este islita.  Descubrimos que hay otro bote llamado Guppy.  No es gracioso?  Nos encontramos en 29.10S 168.11E,  con una velocidad de 3.5 nudos.  Estamos navegando con todas las velas..

Laura

17 de febrero 2014-02-26
Acabamos de anclar en la bahía Cascade, Nos presentaremos  en la Aduana en unas horas cuando amanezca y todos despierten..  Ahora me iré a dormir.   Parece que la isla es bonita y bastante desierta, no hemos visto ni una sola luz cuando nos acercamos.  Cool!...  ahora me voy a descansar.

Laura


16 de febrero 2014 

Aún nos faltan 45 millas,  al parecer llegaremos esta noche.  Todo está bien aquí, el viento y el mar son hermosos y Guppy corre a 6 nudos.  Eso me hace querer seguir navegando, especialmente mirando el clima para regresar a Nueva Zelandia. 

Laura

15 de febrero 2014-

Tuvimos algo de viento y avanzamos bien luego de momentos calmados ayer.  El mar está lindo y calmado.  No hemos usado el sprayhood (cobertor) por un segundo hasta ahora.  Nuestra posición es 31.59 S 171.14E, avanzamos entre 5.5 y 6 nudos por el momento.  Ayer tuvimos el espinaquer levantado, casi todo el día y corrimos a velocidad, pero en la noche, lo bajamos, porque no confiaba mucho en las nubes oscuras del horizonte.  Ayer también vimos un albatros, lindo!..  Es bello estar nuevamente con Guppy sobre las olas, y con Daniel esta vez.  Le tomé una bella foto a Guppy con el ocaso por detrás.
Laura



sábado

Let me Survive!

Acabo de leer el libro escrito por Louise Longo, Kind van de Golven (Let me Survive) donde describe el viaje que emprendió junto con su marido e hija en un yate de lujo con dirección al Norte del África, partiendo del Puerto francés de Rochefort.  El viaje duraría sólo tres semanas, pero se convirtió en la experiencia más dramática de su vida.

Louise, de ascendencia siciliana, es una mujer que siempre buscó la libertad. Se enamoró a primera vista en Las Antillas de Bernard, capitán de un yate, se casó con él y vivió trece años navegando por todos los mares del mundo.  Se adaptó a la vida marina y aprendió a conducir yates con pericia.  La pareja tuvo una hija, Gaëlla, que fue concebida en el mar... leer la continuación haciendo klik aquí.  

lunes

Cuatro muchachos en busca de aventura!



13 de enero 2014

Antes que nada, les deseo a todos un Feliz Año 2014!

Como la vida me mantuvo ocupada con cosas interesantes, no tuve mucha oportunidad de escribir los meses pasados.  En noviembre, Robert (hermano de Daniel) vino a Nueva Zelandia.  Trabajamos en un catamarán grande en Auckland, y después seguimos dando mantenimiento a Guppy para viajar un poco. No nos alejamos mucho porque hay sitios hermosos por aquí.  Anclamos en Hen and Chickens, un grupo de islas a pocas millas de la costa.  Es fantástico hacer snorkel ahí, pero como está prohibido ir a la playa, nos aburrimos y continuamos hasta la gran barrera donde encontramos una bahía bella, sin ningún tipo de botes en el atracadero, lo que nos sorprendió porque estamos en plena temporada de cruceros.  Descubrimos por qué no habían otros barcos ahí.  El piso donde anclar era terrible, parecía que el ancla no estaba ahí, seguimos intentando en diferentes lugares, y nos trasladamos a otra bahía hasta que sentimos que el ancla si se fijaba.  Pusimos una segunda ancla por seguridad, y luego remamos hasta la orilla de una hermosa playa desierta, donde colgaban cuerdas y columpios de las ramas de gruesos y fuertes árboles, pero parecía no haber nadie-- un paraíso perfecto para chicos grandes.

Pero eso sólo fue el comienzo de la diversión.

Finalmente pude hacerle pasear a mi hermanita Kim por Nueva Zelandia, y le invité a mi vida aquí.  En sus vacaciones de navidad, vino para disfrutar del verano de Nueva Zelandia.  Después que llegamos a Whangarei con Guppy, manejé hasta Auckland para recoger a Kim en el aeropuerto.  Mi hermanita de 15 años voló desde Holanda hasta Nueva Zelandia y luego de un viaje largo de 29 horas, cambiando de aviones, nos abrazamos en el aeropuerto.  Manejamos dos horas hasta Whangarei de noche. Es lindo manejar aquí, porque no hay tráfico de noche.  Vimos siete autos en la carretera.
Kim se tuvo que acostumbrar del invierno al verano, y fuimos a explorar unas cuevas en el norte.  A bordo de Guppy nos alojábamos cuatro personas, atiborrados pero era divertido.  Kim es la primera de mi familia en visitarme en Nueva Zelandia, porque es tan lejos y caro llegar hasta aquí.  Le hice conocer mi forma de vida y recibí muchas sonrisas.  Le hice pasear en Whangarei y la llevé para hacer paragliding (parapente) en un avión con Bernie, el mismo chico que el año pasado me llevó volando a través de Northland en su pequeña avioneta.  Para ambas fue primera vez esto del parapente, y realmente fue una experiencia fantástica.  Sin sonidos de un motor rugiente, sólo el viento, el cielo, las nubes y tú mismo.  Tienes que mirar constantemente las nubes para encontrar el mejor lifting.  Similar a la navegación, sólo usas sistemas de aire comprimido para transportarte.  Y cuando no puedes encontrar una buena nube que te pueda elevar, no es problema, porque se puede aterrizar en cualquier dehesa suficientemente larga. Y tenemos muchas dehesas en Nueva Zelandia. 

Un par de días después de la llegada de Kim era la Navidad y pasamos la fiesta en casa de Ellen y George, junto con otros amigos navegantes.  Ahora que mi hermana estaba conmigo tenía que enseñarle más de Nueva Zelandia, así que empacamos la tabla hawaiana, la guitarra, el dingy y todas nuestras cosas en Joy (camioneta) y nos dirigimos hacia el sur, tomando turnos al manejar, llegamos en cinco horas hasta Rotorua en una noche.  Al llegar, ninguno de nosotros tenía ganas de armar la tienda, y terminamos durmiendo en el auto, los cuatro.   Como Kim es pequeña y ligera parecíamos tres personas.  Todos estábamos cansados, y nos quedamos dormidos casi de inmediato.  De esta manera dormimos con frecuencia en el auto, ya que nuestra tienda de campaña no era tan resistente al agua como pensábamos.  En Rotorua enseñamos a Kim y Bobby la tierra burbujeante y vaporosa de la madre tierra.  A Kim le encantó pero el olor le pareció  insoportable y se preguntó por qué toda esta gente quisiera vivir en las ventosidades de la madre tierra.  Así que la llevamos a nadar en algunos ríos calientes cercanos, y creo que fue una buena respuesta.  He estado en esta zona tres veces y sigo encontrándola maravillosa por su belleza misteriosa.  Manejando a lo largo de la carretera en Rotorua podíamos ver los desprendimientos vaporosos que salen entre los árboles por dónde hay un río caliente.  Más adelante, hacia el sur, estábamos rodeados de montañas tan verdes que parecían haber  salido directamente de un cuento de hadas.  Nos dirigimos hacia Taupo y nos quedamos en un lugar estupendo cerca al río.  También encontramos una pequeña cueva cerca de una catarata a la que trepamos. Después de disfrutar de las aguas calientes por un par de días, era tiempo de algo de acción.  Decidimos subir a la montaña más alta de North Island, el Monte Ruapehu, 2,800 m.  Ninguno de nosotros tenía buenos zapatos de montaña y lo mejor que teníamos Kim y yo eran sandalias.  Empezamos la subida sólo con la idea de saber cuánto podíamos llegar.  El reto empezó con una caminata sobre unas piedras enormes, rocas negras la mayoría, confiriendo al paisaje un tono de muerte y de carbón.  En la subida pudimos ver colores marrón y rojo y unos cuantas manchitas verdes de hierba tiesa y florcillas.  A la mitad, encontramos las primeras nieves.  Felizmente el suelo estaba duro y pudimos caminar encima sin que la nieve entrara en nuestras medias.  Llegamos al siguiente roquedal, esta vez, pequeñas rocas pero más empinado, y con un buen panorama.  La última parte estaba más empinada, intentamos avanzar poco a poco hasta no poder subir más, hasta que nos paramos en una saliente. Como no había ninguna nube, la vista era espectacular:  pudimos ver el monte Taranaki y el oscuro Volcán Ngauruhoe.  Ya que empezó a soplar un viento helado que llegaba a la cumbre, nos dispusimos a bajar.  Eso fue lo mejor de toda la aventura, porque sentados, iniciamos el descenso resbalando,  hacía un poco de frío, pero eso nos llevó rápido de regreso al auto. 

Dos días después, Bobby nos dejó para continuar su viaje en algún lugar en el mundo.  Así que quedamos sólo tres.  Mirando el mapa escogimos el lugar más remoto, Eastland.  Dispuestos a nuevas aventuras, cruzamos hasta un lugar donde vive poca gente, excepto Maori’s.   Manejamos pasando por una línea costera de playas arenosas silvestres, de ríos, luego de arrecifes y de acantilados, vimos Maori’s pescando y cazando.  En los arrecifes buscamos unas conchas y orejas de mar.  Sosteniendo con fuerza las tablas hawaianas, saltamos en las olas un par de veces, pero Kim se dio un golpe con la quilla de la tabla y fue doloroso para ella.  Sin embargo, pudo coger unas buenas olas.  Tendrá que regresar para poder pararse en la tabla. 

Para el Año Nuevo, nos detuvimos cerca de un río claro en la costa este.  Con el pequeño dinghy lo cruzamos a remo, y caminamos un poco.  Hicimos una hermosa fogata con una noche estrellada magnífica como techo, asamos algo de carne y lo pasamos muy bien.  Le mostramos a Kim algunos árboles enormes kauri y algunas playas bonitas, lo pasamos juntas de lo mejor.  Pronto llegó el tiempo que Kim tenía que regresar y hacer un largo viaje en avión hasta Holanda, porque su colegio empezará pronto. 

Todos los visitantes se han ido y la vida “normal” de Guppy continúa.  Bueno, normal es un término indefinido, especialmente porque yo no he encontrado aún qué es una vida normal.   Mejor lo llamaré una nueva etapa en la vida de Guppy.

Laura































domingo

A bordo del Winddancer!

28 de noviembre 2013-

Regresé a casa y a Guppy hace un mes y no pasó mucho, antes que me embarcara de nuevo.  Se contactaron conmigo George y Ellen desde el Winddancer, un bote en el que los conocí en Sudáfrica.  Me dijeron que estaban en Raiatea (cerca de Tahití) con un motor no tan bueno y que les gustaría que yo les acompañara para un viaje de 2,400 millas náuticas  a través de Nueva Zelandia.  Al mismo tiempo tuve otra oferta para navegar en un catamarán grande, pero lo dejé ir, ya que me sentí más conectada con Ellen y George de Winddancer. Reservé un vuelo el mismo día y en menos de 48 horas había aterrizado en Raiatea. 

Goerge construyó el Winddancer hace 25 años y en él ha navegado por todo el mundo. Nos aprovisionamos y traté de conocer el bote mejor, antes de partir al día siguiente. La primera semana unos vientos fuertes nos empujaban a 6.5 nudos a través de las aguas claras.  ¡Qué hermosa sensación de estar en el océano de nuevo¡  Luego de pasar por las Islas Cook, nos dirigimos hacia el sur, aún con buenos vientos pero el aire empezó a enfriarse.  Durante días no vimos otra cosa que un azul inacabable, ni siquiera aves o pescados.  Empezaba a preguntarme qué había sucedido con todas las hermosas criaturas que había visto antes, cuando un grupo de delfines enormes nos rodeó y jugaron con Winddancer por una hora. 

Un par de días después llegamos a las Islas Kermadec y los días se tornaron  grises, las olas crecían y se lanzaban contra nosotros.  La semana siguiente nos encontramos con vientos de 2-25 nudos, empujándonos más de lo que queríamos hacia el sur.  Las noches eran frías, pero George y Ellen que no son exactamente las gentes más jóvenes tenían un excelente ánimo.  Ellen nos siguió sirviendo comidas deliciosas, aún cuando el piso se había convertido en pared y era atacada de todas partes.  Y George, quién ya es septuagenario, acortaba las velas en los arrecifes como si fuera un mozo.  Aprendí a tener mucho respeto por estas dos personas y me alegré tanto de estar con ellos dos, en vez de en un gran catamarán. 

Finalmente, se calmaron los vientos y olas, permitiéndonos navegar en línea recta hacia Nueva Zelandia, lo que fue una verdadera bendición.  Una vez que las olas dejaron de molestarnos, la naturaleza nos recompensó.  Sólo nos tomó un día para olvidar las olas pegándonos en las caras y los vientos manteniéndonos ocupados con las velas.  Vimos albatroses volando en círculos alrededor del bote durante dos días, y dos pequeñas aves nos siguieron por lo menos durante cuatro días antes de explorar otros horizontes.  Pero lo mejor fueron las ballenas que aparecieron junto al Winddancer, nadando gentilmente en la misma ruta, sin darse cuenta que nosotros estábamos ahí.  Avanzábamos con lentitud hacia Nueva Zelandia, aún usando las velas, porque no queríamos malograr el motor que ya se estaba asfixiando.  Dieciocho días después que dejamos Raiatea, avistamos Nueva Zelandia, las mismas islas y las mismas cabezas que yo vi cuando vine a Nueva Zelandia el año pasado con Guppy.  Ahora no teníamos olas rompientes y tampoco 40 nudos de viento.  En vez de eso, observamos las pobres Islas  Knights y la Gran Barrera crecer hasta que pudimos ver la cabeza de Bream y la línea costera de Nueva Zelandia.  Arribamos a medianoche, y tuvimos unas pocas horas de sueño antes de hacer los trámites aduaneros y continuar por el río con casi nada de viento y con el motor a 2 kn (millas náuticas).  No tenía prisa, ni tampoco ellos.  Nos divertimos mirando alrededor, especialmente les gustó a George y Ellen, ya que la última vez que lo hicieron fue en el año 2001.  Un par de días después manejé hasta Auckland para recoger en el el aeropuerto a Daniel, que se quedó un poco más en Europa.  Su hermano también vino luego de viajar por un tiempo en Australia.  Ahora le estamos haciendo pasear, mientras disfrutamos del verano tibio.
 Laura