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viernes

Aventuras de Tres Chicas! - Encuentro con los Maoríes




2 de mayo 2013

Pasamos todo un día limpiando y acomodando el auto.  Lavamos, limpiamos e hicimos un aviso con “Se Vende” para Marta, el auto de mi amiga, que lo dejamos en Christchurch donde un amigo.  Joy (mi auto) empacado con tres mochilas, equipo de viaje de dos autos y las tres apretujadas entre las cosas, dejamos Christchurch.  La semana siguiente recorrimos bastante por el camino y el auto estaba chorreando de lluvia.  Nos detuvimos y caminamos por  los alrededores de Marlborough Sounds en los momentos secos.  En Nelson visitamos algunos amigos de antes que estuvieron en Sudáfrica con su bote Lemanja al mismo tiepo que yo.  Fue agradable verlos de nuevo.  Pero el mal tiempo nos aburrió ya que hay mucho que hacer si vives en un auto con tres chicas, así que nos embarcamos en el transbordador para regresar a Wellington.  En Wellington nos despedimos de una de las viajeras, para que pudiera volar a Australia. 

Leticia y yo dejamos Wellington el mismo día y llegamos a Wanganui tarde en la noche.  Estábamos buscando un lugar para acampar y manejamos por un camino pequeño y sucio.  Estaba oscuro y nos dimos cuenta a los pocos segundos que el camino había terminado y estábamos en una playa.  Intenté voltear pero la nariz del pobre Joy se hundió en la arena.  No pudimos avanzar ni retroceder.  Salimos del auto, pisamos la arena mojada y vimos que la marea estaba sólo a 20 metros.  Empezamos a excavar la arena y colocamos las alfombras del auto bajo las ruedas.  Metro a metro movimos el auto.  En eso, un auto se aproximó y alguien dijo, “Háganse a un lado, chicas”.  Respondimos “No podemos, el auto está atorado en la arena” .  “ Está bien, háganse a un lado” dijo la voz.  Cuatro fornidos muchachos Maoríes saltaron del auto, uno se puso atrás de una llanta y los otros atrás del auto.  En el siguiente minuto ellos levantaron el auto y lo movieron 50 metros más arriba..  Cuando ellos regresaron a su auto, nosotros aún estábamos procesando lo que acabábamos de ver.  Les agradecimos a los chicos y les preguntamos si conocían un lugar donde podíamos acampar esa noche.  Uno respondió “Bueno, yo tengo una familia adorable y una casa, sígueme y parquea el auto en el patio posterior.   Nos invitaron donde una maravillosa familia Maorí.  Nos dieron una comida deliciosa, nos bañamos con agua caliente y pudimos acampar en el extenso patio. 

Al día siguiente, unos de los amigos que conocimos el día anterior nos invitó a su granja a unos cuantos kilómetros fuera del pueblo.  El es dueño de extensas tierras y nos llevó a un lugar donde alguna vez hubo una comunidad hippie.  Las casas aún están ahí, pero la gente se mudó hace ocho años.  No viene mucha gente por aquí, porque la manera más fácil de llegar incluye cruzar un río y hacer una caminata de una hora.  En la noche nos quedamos en una de las casas con un horno y un buena chimenea.  Impresionante.  Al día siguiente me invitaron a montar a caballo. Después practiqué disparando contra unas latas.  Tal vez necesite más práctica ya que no encontré ningún hueco en las latas.  Luego de dos estupendos días en la naturaleza y con gente lindísima, dejamos Wanganui.  En Taupo, nos detuvimos para bucear en el río caliente y en Rotorua pasamos un día lindo en el gran lago.  Finalmente el clima había cambiado y ahora el sol nos quemaba la piel.  Caminamos con vestidos y nadamos en el mar.
Continuamos hasta Tauranga, donde hicimos una caminata hasta la cima del Monte Maunganui y disfrutamos de la bella playa. 

Ahora hemos regresado a Auckland luego de visitar a nuestros amigos de Anasazi que aún están en Whitianga con sus tres niños.  Me olvidé por completo sobre la existencia de atolladeros de tráfico, ruido de buses, el humo de los carros, y toda la gente corriendo y diciendo que están ocupados, sabe Dios con qué!  Bueno, tendré que regresar donde Guppy lo más pronto posible.

Laura 






















sábado

Regresé a la Civilización!

















  
18 abril 2013

Ya regresé a la civilización, luego de viajar por lugares sin internet ni teléfono.  Dejamos Christchurch luego de mi presentación en Auckland y manejamos hacia gorge Raikaia.  Luego de mas de diez horas en caminos estrechos y muchas curvas y menos casas, llegamos a un puente, donde un hermoso río azul fluía bajo él, invitándonos con su belleza. Caminamos un par de horas y decidimos explorar el río.  Al día siguiente temprano saqué mi pequeño dinghy rojo del auto, y empezamos a caminar corriente arriba.  Nuestro plan era dejar el auto, tirar dedo y luego regresar en el dinghy.  Pero habían tan pocos autos que no encontramos uno que nos llevara , y terminamos caminando 15 km con el dinghy en la mochila. 

Encontramos un buen lugar para despegar y la fuerte corriente del río arrastró el dinghy.  Nos llevó a una velocidad de 7-8 nudos y mas veloz aún en los rápidos que encontramos cada doscientos metros.  El paisaje cambiaba en cada esquina, mientras nosotros nos deslizábamos sobre el agua cristalina cada uno con un remo, sorteando los rapidos sin volcarnos.  Después de tres horas de remar  y de un buen sueño durante la noche en la parte trasera del auto, el paisaje cambió de nuevo, aparecieron montañas y un hermoso lago azul en el horizonte del camino.  Al final del lago, surgió la Montaña Cook (3754m) embelleciendo aun mas el paisaje, con sus picos blanquecinos brillando en el sol.  Caminamos en uno de los hermanitos de la montaña Cook hasta la cabaña de Mueller.  Una hermosa caminata de 1800m donde encontramos algo de nieve y viento abundante. 

En el camino de regreso se aproximaron a velocidad nubes negras sobre los picos, tapando nuestra hermosa visión de la montaña.  Tuvimos suerte ya que la lluvia recién empezó cuando llegamos donde el auto estaba aparcado. Más caminos ventosos nos llevaron hasta Wanaka y Queenstown donde encontramos gentes estupendas que se preparaban para volar.  Otro tipo de vuelo al que estaba acostumbrada.  Nos llevaron hasta la cumbre de un cerro y nos fijaron a una especie de vela cortado.  “Cuando diga “corre” empiezas a correr hacia abajo hasta que estés en el aire, entendido?”  Mire a las alas encimo mío al cual estaba unida una cuerda y luego hacia la montaña en declive por la que teníamos que correr.  El piloto que nos guiaba empezó a correr, así que hice lo mismo y antes de darme cuenta, estaba en el aire.  De esta manera fue mi primera experiencia con hang-gliding (Ala Delta) y el Para-gliding (Parapente) alrededor de hermosas montañas, lagos y de Queenstown.  Fue muy divertido!  Y una experiencia inolvidable.  Usar el viento para moverse solo en 3D en vez de en 2D como en un barco. Luego de la experiencia de volar, arribamos a tierra e hicimos unas buenas caminatas en Fiorlands y en Milford Sound.  Encontramos algo de nieve y hielo.  Si el suelo no hubiera sido tan helado, hubiera preferido caminar sin zapatos. 

Luego de eso, manejamos hacia el punto mas alejado del sur de Nueva Zelandia y desde ahí tomamos el transbordador (ferry) hasta la Isla Steward, donde hicimos caminatas por dos días.  Di una charla a los niños del colegio (7-10 años) y a un grupo de escolares del Invercargill que estaba de visita por una semana. Ellos habían leído sobre mí y tenían mucho interés en que les cuente.  El grupo de colegiales regresó junto con nosotros en el mismo transbordador y durante toda la hora me hacían todo tipo de preguntas, lo que me gustó.  Delante de la Isla Steward, y a lo largo de la costa Catlins  vimos algunos pingüinos de ojos amarillos y leones marinos.  Después regresamos a Christchurch, ya que Dan (el terrícola ) tenia que volar de ahí hacia Australia para trabajar un par de meses y yo tenía q hacer algunas presentaciones.  Me encontré con dos amigas que conocí en Auckland.   Así que aún tengo buena compañía y espero algún día poder regresar hacia el Norte con Joy (mi auto).

Laura