domingo

ENTREGA DE ANNA ROSE (2a.parte)

31 de enero 2017

Entrega de Anna Rose (2ª. Parte)
Laura:  En el camino papá nos envió información sobre el clima por el teléfono satélite.  Parece que vamos a tener algunas sorpresas pronto.  Vientos de 30-40 nudos para el resto de nuestras 800 Millas náuticas hasta Hobart.  Nos tomará un buen tiempo llegar allí.  Tenemos un ojo de buey rajado, cables del timón amañados y la lentitud de un navío pesado—no es lo que estaba esperando.  Así que empezamos a dirigirnos hacia la costa con la esperanza de coger vientos más suaves, pero también estamos conscientes de corrientes fuertes a lo largo de la costa australiana.  Un día antes que aparezcan los vientos australes, estamos navegando hacia el norte, con 25-30 nudos.  Decidí cambiar de ruta hacia el Puerto Kembla, el puerto más cercano.  Durnate la noche el viento cambia y no podemos seguir el curso, estamos rumbeando en las olas, avanzando poco y tratando de evitar a todos los grandes monstruos ( cargueros) que se dirigen hacia el Puerto Kembla o a diferentes lugares del mundo.  Sólo tenemos 80 millas náuticas pero a esta velocidad, nos tomaría por lo menos un día o dos más.

Mientras hago guardia nocturna me siento para pensar qué es lo mejor para hacer y suelto las velas y dirijo Anna Rose hacia el sur, a 7-8 nudos, me dirijo hacia la Bahía Jervis.  Aunque no es una entrada oficial,  se retiran los barcos si hay una buena razón, espero que no se enojen y nos dejen entrar.  Necesitamos un lugar de reposo para hacer frente a los fuertes vientos del sur.
Me comunico con las autoridades y ellos parecen entender la situación.  En eso me fijo en el mapa y encuentro una sección grande marcada como “área de práctica militar” justo en nuestro camino hacia la Bahía Jervis.  Ay, caramba, Significa que no podremos cruzar esa sección.  Tendríamos que desviarnos.  El suelo firme está tan cerca pero es difícil alcanzarlo.  Me contacto con el rescate marino de la Bahía Jervis y les pregunto si están entrenando, me dicen que sí, están disparando.   Para calibrar sus armas la marina dispara a objetos en la península noroeste de la bahía, y nosotros cruzaríamos justamente bajo los disparos.

Daniel:  Una persona amistosa del rescate de la marina nos ayuda y habla con los militares en práctica,  y deciden dejarnos pasar sin disparos.  Eso nos ayudó a cruzar la bahía cuatro horas más tarde, pero no en aguas más protegidas, como esperábamos.  Las olas son más bajas pero el viento arremete con furia por la bahía, tenemos que bajar más velas.  Una vez atracados, nos llega el olor de buena comida junto con el perfume de los eucaliptos.  Los de la aduana no pueden atendernos hasta el día siguiente debido al ventarrón.  La comida está tan cercana pero no podemos conseguirla.  La permanencia en la costa es bienvenida luego de diecisiete horas de navegación, hay tiempo para una buena comida y también para dormir ininterrumpidamente.  Parece que los vientos durarán una semana.  Qué fastidio.  Entramos a un café internet  y nos enteramos que el pronóstico del tiempo cambió desde ayer.  Parece posible cruzar el Mar Tasmania con algo rarísimo—poco viento. Nos contentamos con Laura por esto, de terminar lo que empezamos y esta pequeña parada de un día fue perfecto para recobrarnos y llenar nuestros suministros y comida.  Al día siguiente, a 25 millas náuticas al sur de la Bahía Jervis llenamos nuestros tanques en un puerto pesquero, en Ulludulla.
Navegamos los dos siguientes días cuando podemos o usamos los motores para empujarnos hacia el durmiente Mar Tasmania.  Hemos escuchado mucho acerca de su carácter impopular, y Laura incluso sabía del caso de una familia de navegantes que desapareció en ese mar al tratar de cruzarlo hace unos años.  Gracias a Dios tuvimos suerte. Los delfines aparecieron en grupos, así como los cargueros.  Dejamos la costa australiana.  El sol sigue pintando los cielos dos veces al día, y pronto olemos el eucalipto y la isla Tasmania se levanta del agua.  Qué tal vista!. Camino hacia la costa, vemos un montículo en colores rosado, rojo, violeta “Mundo de Maravillas”.  Alguien en Hobart me dice que ese montículo es uno de los lugares en la costa para observar el ocaso.

Echamos el ancla en la oscuridad—y lo que ignoramos es que Simón y Rosie (los dueños de Anna Rose) nos están observando desde tierra, donde pasaron la noche en su camper.  Fue mágico para ellos el vernos arribar, porque no tenían la certeza de si alcanzaríamos Hobart, y además vieron una estrella fugaz encima del velero.   El ancla resiste así como el anclaje en 40 nudos de vientos el cual será más fuerte al día siguiente.  Después de la segunda noche dejamos la bahía temprano en la mañana,  hay un pasaje con bancos de arena que tendremos que pasar idealmente con una marea alta,  y luego, el Canal Denison.  No fue tan difícil a pesar de la fuerte ventisca.  Felizmente que el motor de Anne Rose es resistente, de 120 caballos.

Llegamos unas horas más tarde a Hobbart y nos encontramos con Simon y Rosie por primera vez,  ellos felices de recibir su barco.  En el Club de Yates Laura habla de negocios con el contralmirante sobre la presentación de esa noche.  Me alegro de no tener que estirar mi cerebro más por ese día.  Mi chica puede hacer su labor muy bien si es necesario.  A veces pienso cuán erróneas pueden ser las apariencias.  Ella luce tan frágil y pequeña—pero sin embargo, hay una serio caballo de fuerza en ese corazón joven.  Uno no le podría llamar Guppy (pescadito muy pequeño) en verdad.
Deseamos partir lo más pronto posible, así que nos quedamos sólo un día para recorrer el hermoso Hobart con sus jardines olorosos llenos de árboles y flores que le confieren un aspecto mediterráneo.  Una bella manera de terminar esta aventura. 
Laura y Daniel
p.s. Amigos les ruego hacer klik en los anuncios.  Gracias mil.











jueves

ABANDONADOS (film)



Dejo esta hermosa película, titulada ABANDONADOS para gozo de la gente que ama el mar.  En 1989 el trimarán "Rose Noelle", zarpó de Pictor,Nueva Zelandia con rumbo a Tonga..  era un viaje de dos semanas, con cuatro hombres a bordo.  Debido a una tormenta y un fuerte oleaje, la nave se volteó y quedó panza arriba, con los cuatro hombres atrapados adentro.  Pasaron muchas peripecias y quedaron a la deriva 119 días, sin saber con exactitud  hacia dónde se dirigían.  Disfruten de la película.  Si no puedes ver abajo, entonces haz klik aqui.


ENTREGA DE ANNA ROSE

18 de enero 2017
ENTREGA DE ANNA ROSE (1ª. Parte)

(Mensaje de Daniel)
A principios de noviembre cuando la puerta del avión de Honiara (capital de las Islas Salomón) se abrió, se llenó el aire de una humedad cálida.  Por fin encontré a Laura en el aeropuerto luego de largos meses de separación.  El plan era volar hasta Lata—una de las islas de Santa Cruz-- unos días después, donde Anna Rose—un yate de 45 pies—que nos esperaba para llevarlo hasta Hobart.  Queríamos llegar a nuestro destino lo más pronto posible porque noviembre pasa rápido y se hacía tarde para navegar en el estrecho.  Los primeros huracanes podían llegar en diciembre y necesitábamos por lo menos unos cuantos días para alistar el bote.  Nuestro vuelo de Honiara hasta Lata se canceló una y otra vez porque el motor había sido desarmado y los mecánicos esperaban que llegara un repuesto para armarlo.  Esperamos más de una semana y cada día escuchábamos lo mismo en la aerolínea: “Tal vez mañana… “.
Nos alojamos en un villorrio poco atractivo.  Un día nos escapamos en un scooter y avanzamos tanto como se pudo en un día.  Muchas sonrisas y saludos conforme rodábamos por pueblitos donde la vida transcurría sin tiempo.  Una vida cerca al mar, abundancia de fruta, vegetales y nueces.  Chicos gozando del sol y del agua, saltando de las rocas, pedaleando en sus canoas de madera, nos rodearon cuando nos detuvimos a comer mangos.  Ellos no nos entendían pero nos observaban con grandes sonrisas.  Un cerdo enorme, más grande que nuestro scooter, se remojaba en una alberca de barro cerca al camino.  Qué tal vida!  Me pregunto si esta gente tiene idea de lo que ocurre en el mundo.  Difícil de imaginar.
Unos días después, finalmente pudimos abordar el avión, con bastante peso, lo que parece que no fue un problema.  Llegamos a Lata.  Titus, un ayudante fiel de Oceanswatch nos esperaba, nos llevó por el pueblito hasta su dingy, el que flotaba en un agua muy clara.   Tuvimos unos días muy atareados para poner el bote en orden.  Conseguimos combustible y agua en bidones, conseguir algo de comida, lo cual fue muy rápido, ya que no hay supermercados en Lata.  Nuestros suministros eran lentejas, pasta, arroz y conservas que aún estaban en el bote, y algunas frutas y cocos recogidos en el terreno de Titus.  Nos tomó medio día para obtener agua de una fuente que alimenta un arroyo, un agua tan pura como el cristal—que es la fuente que provee agua a los pueblos vecinos.
Hay mucho más que decir sobre Lata y sus habitantes amistosos, y las conversaciones graciosas  que tuvimos con gente que por ejemplo ignora la fecha o el año de su nacimiento y tiene una mentalidad que está muy lejos de nuestra manera de vivir,  gente que no sabe qué responder cuando les preguntamos en qué trabajan.  “En nada”, nos dijo alguien que nos ayudó a llevar los vegetales al dingy “sólo me doy vueltas”, respondió, sin saber qué más decir. 
El 21 de noviembre finalmente levantamos nuestras anclas.  Después de tres o cuatro horas de trabajo arduo, Anna Rosa estuvo libre para cruzó la bahía.  Empezó una larga jornada con un final desconocido.  Esperamos buenos vientos por una semana, porque los reportes de tiempo no pueden ser tomados con mucha seriedad, y el Mar de Tasmania sigue siendo un misterio.
Pero el viaje empezó suavemente, con vientos que ayudaban a navegar bien,  nuestras manos trabajando sin descansar.  Nos caían chubascos noche y día.  Estábamos contentos de que aún el aire era caliente y la lluvia, un refresco bienvenido.  Cada puesta del sol era una pintura diferente que cambiaba como un camaleón, noche tras noche.  Qué divertido!  Un día, Laura divisó a dos delfines nadando frente al bote, y cuando agitamos la mano, llamándoles, se voltearon, manteniéndose en el agua hasta la mitad de la barriga.  Los delfines nunca nos dejaron de asombrar, son las criaturas más amigables del mar.  Unos días después de pasar Nueva Caledonia, sopló un viento constante que nos permitió navegar con soltura, hasta que Laura se dio cuenta de que el piloto automático se había apagado.  Lo encendí, pero el motor se apagaba de inmediato.  Algo no andaba bien.  Laura volteó la  rueda del timón y no halló resistencia.  Serían los cables rotos?  Empezó la búsqueda.  Encontramos una tuerca rota, es lo que sujeta el cable al cuadrante,  y traté de pegarlo lo mejor que pude.  También encendimos el timón de emergencia, sólo por si acaso, y dejamos el cuadrante accesible para poder monitorear el vehículo.

(Mensaje de Laura):
Los días siguientes el clima se tornó amable y nuestro pegamento parece que estuvo aguantando, pero estábamos empujando un poco el bote, ya que recibimos un mensaje de papá diciendo que un huracán acababa de asolar las Islas Salomón y se dirigía hacia Nueva Caledonia.  Para el tiempo que llegaríamos a Nueva Caledonia, debíamos estar fuera de su ruta, pero nunca hace daño poner tanta distancia como sea posible entre un huracán y un bote. 
La temperatura estuvo bajando gradualmente, lo que no nos incomodaba ya que el aire estaba muy caliente cuando salimos.  Las noches eran agradables y nos agradaba mirar las estrellas y la fosforescencia brillante que nos acompañaba la mayor parte del tiempo.  Hay un efecto especial, los haces de luz en el mar oscuro.  Unos haces cerca de un metro de diámetro, como si hubiera una discoteca en el fondo y nosotros  navegábamos a través de él.  De noche los shows de luz eran increíbles, con la fosforescencia en el agua o las estrellas en el firmamento.  Algunas noches los delfines nos rodeaban, dejando huellas verdes en el agua, alrededor de Anna Rose.

Un día estando en la proa del bote, disfrutando la subida y caída de Anna Rose, mientras ella gentilmente se dirigía sobre las olas hacia el horizonte,  me agaché sobre la riel mirando hacia el puente cortando las aguas azules, cuando vislumbré un hermoso pescado mamá con dos de sus crías, surfeando en la ola de nuestro puente.  Les observamos por largo tiempo, y en la noche cuando nos fijamos seguían ahí.  A la mañana siguiente corrí al frente para ver si aún seguían, ellos continuaban nadando, pero lastimosamente faltaba una de las crías.  Yo me pregunté que buscaban? ¿Acompañarnos como un pescado piloto, o estaban usando la sombra, explorando?   ¿Qué les hizo viajar junto a nosotros más de 100 millas náuticas en la ola de nuestro puente?
Durante dos días vimos medusas bajo el agua, unas grandes con una herradura naranja en el medio.  Junto a las medusas vimos como unos intestinos inflados flotando en el agua, ligeramente azulado, y hasta el tamaño de una mano.  Nos preguntamos si tenían que ver con las medusas flotantes. 
Durante las charlas con frecuencia me preguntan qué hago en el mar para no aburrirme.  Aún a muchas millas mar adentro siempre descubro nuevas cosas en el agua, hay tanto que ver y que no sabemos acerca de nuestros océanos.  Ciertamente no sólo es un espacio vasto, azul y abierto.  Para mí, el océano está lleno de vida, es excitante, nuevo y desafiante. 
Una semana después de pasar Nueva Caledonia, el clima empezó a ser más desafiante.  Los vientos disminuyen y luego crecen, cambian de dirección, levantando olas y zarandeándonos.  El viento nos hacía rodar pesadamente.  Con frecuencia nos movíamos a dos o tres nudos, pero el bote era simplemente muy pesado para los vientos  para evitar rodar.  Intentamos de todo, al final tuvimos que bajar las velas o sino encender el motor por algunas horas.  La calma chicha, sin viento, es para mí peor que una tormenta.
Hace un par de días Daniel se despertó con el sonido de agua corriendo, y siguiendo el sonido, encontró el ojo de buey en la cabina de ingeniería con una fuga seria.  Era una pequeño manantial.  Además de unas grietas serias en el vidrio, el caucho  también se había encogido por efecto del sol.  Conseguí enderezar el bote para evitar que el agua alcance el ojo de buey y reparamos el daño usando algo parecido al sikaflex. 
Laura & Daniel




















domingo

CUMPLÍ LOS 21 `AñOS!!

3 de noviembre 2016

Ha sucedido mucho desde que llegué a Portland hace tres semanas. Me pidieron varias charlas en el área.  Intenté acomodar algunas en mi agenda atareada.  He tenido mucha experiencia privándome del sueño, ¿para qué se necesita dormir tanto, de todas maneras?  Todos los viajes y charlas estuvieron bien. Aún con poco sueño, pude disfrutar mucho las semanas pasadas.  Mientras estuve aquí, los árboles cambiaron de verdes a estupendos tonos rojos, naranjas y púrpuras. 

Mientras estuve en Vancouver tuve tiempo de verme con familiares que no había visto en años.  Viven en Victoria—La Isla de Vancourver—y tuve que tomar el ferry.
Me agrada dar charlas cuando no es tan frecuente.  Me ayuda a recordar algunas de las lecciones que aprendí en el camino, y para aprender cosas nuevas, cuando me hacen preguntas y tengo que pensar por qué hice ésto o aquéllo.  Es una gran de manera de reflexionar y aprender de las experiencias.
Muchas veces en la vida estamos tan ocupados corriendo y haciendo cosas, y raramente nos detenemos a pensar sobre lo que hacemos.  Y eso es una vergüenza.  Porque creo que sólo llego a decir 10% de lo que me sucede.  Pero si realmente tomo el tiempo para reflexionar sobre las cosas hechas y las gentes que conocí, entonces aprendo mucho más.

En una charla de Vancouver me encontré a dos parejas que conocí en la Isla San Blas –la primera vez que fui allá—y en Bora Bora.  Qué chico es el mundo!  Aprendí muchas lecciones de la gente que conocí en mi camino, ya sean marineros o gentes de la localidad.  Ahora también, aunque no esté navegando, encuentro a tanta gente interesante que hacen estos lugares especiales.  Ahora estoy lista para salir de nuevo a navegar. 
También hice un viaje corto a New York y mientras estuve ahí, pude navegar un Nacra 17 con una gran chica del Centro de Navegación Oakcliff.  Fue increíble.  He navegado diferentes dinghy’s , pero más que nada monohulls.  Tengo el Minicat,pero lo otro es completamente diferente. También navegué en un bote que es lo opuesto al Nacra 17, cuando estuve en el Puerto Towsend en la costa oeste.  Se tratata del old schooner “Adventuress” de más de cien años.  En Bellingham di un charla para el Colegio Waldorf, donde todos los años llevan a sus chicos del sétimo grado a navegar en este bote histórico.  Pero los padres necesitan cubrir los fondos—así que la mitad delos fondos provenientes de mi charla fueron a ese fondo, y por ello me dejaron navegarlo. Fue una buena transacción.

Me quedé una noche con el resto de la tripulación y descubrí que habían tripulantes con nociones de música y también instrumentos a bordo.  Tuvimos una hermosa velada tocando varios instrumentos.  Hace año y medio empecé a practicar el violín, así que ya he aprendido a tocar algunas melodías.
Ahora llegué a Hong Kong.  Pensé estar completamente asombrada pero ya me he aclimatizado.  Me estoy alojando en un bote en un área con montañas verdes y montañas, lindas.  Fui a la ciudad que me pareció muy internacional.  No hubo choque cultural.  Hong Kong es tan grande que hay varios estilos culturales occidentales (antes fue una colonia británica).  Todos los letreros están en dos idiomas:  Chino e Inglés.  Si sólo estuvieran en chino, me forzaría a aprender ese idioma.  Todo tiene sus pros y contras.

Una vez que termine el trabajo en Hong Kong, volaré a las Islas Salomón donde Ana Rose (un yate que he entregado anteriormente) que espera a su capitana para llevarla de vuelta a Hobart.  En realidad a una capitana y su marido.
Un viaje largo, pero por lo menos no es tiempo de tormentas, así que no tendré que torear huracanes—aunque el Mar de Tasmania puede ser poco amigable en cualquier época del año.  Así veremos que clima nos tocará, pero estaremos en el agua, que es donde queremos estar.

Laura.






10-10-1016

Hace un mes dejé Nueva Zelandia, sola, para hacer un pequeño tour alrededor del mundo, esta vez por avión.  Daniel se quedó para cuidar el fuerte y trabajar.  Primero me detuve en Europa, donde di una charla en Alemania y dos en Amsterdam.  Siempre me sorprendo de ver cuán corto es un mes para ver a mi familia y hacer cosas.

Claro que no ayuda que la familia esté desperdigada en Holanda y Alemania.  Por ahora mi hermana menor está viajando por toda Europa con el circo.  Pero disfruté cada segundo que pasé con la familia.  Navegué mucho con mi padre.  En Kiel, donde di mi primera charla, fuimos invitados a navegar en un hermoso yate de clase 12 mr.  Son yates hermosos, pesados, lo cual los hace navegar con suavidad, sin embargo muy veloces por su diseño.  Con mi papá regresamos a Holanda para tomar parte en una regata en un bote que perteneció a un amigo de mi padre.  Lo conocemos hace tiempo y hemos competido varias veces en los ríos de Holanda.  Durante la competencia sólo había un viento de 0-5 nudos,  y con nuestro yate pesado no tuvimos ninguna oportunidad frente a los botes ligeros.  Sin embargo, al final nos contentamos con el resultado, y lo más importante que tuvimos un divertido fin de semana.  Después de la competencia, pasé dos días en el bote de papá, en el clima veraniego y fui a navegar con el minicat de papá.  El tiempo se mueve rápido y pronto estuve camino al aeropuerto, luego de estar un par de días con mamá y celebrar mis 21 años, en un negocio de panqueques con familia y amigos. 

El siguiente desembarque es en Portland, Oregon.   Cuando estuve en el Port Elizabeth, conocí a dos parejas simpáticas de Portland.  Mis buenos amigos del S/V Winddancer, que ahora viven en Whangarein, y otra pareja que ahora ha terminado su viaje alrededor del mundo y han regresado a Portland.  Ahora él es el oficial naval comisionado en el  Portland Yatch Club y me convenció para dar dos charlas ahí.   He estado aquí una semana y me las he ingeniado para conocer algo de la zona.  Portland y el Río Columbia son lugares estupendos para explorar.  Hay bellas caídas de agua en cada recodo y estupendos senderos para caminar.

He estado un mes fuera de casa y claro que no fue tan espectacular como cuando estuve viajando alrededor del mundo.  En cada charla me preguntan si no me sentía sola.  Hasta ahora no supe lo que era sentirse sola.  Desde niña me he acostumbrado a hacer cosas, sola, y siempre estuve enfocada en aprender acerca de la navegación.  Tuve buenos amigos, pero porque nos movíamos mucho, no pude hacer amigos permanentes mientras estaba creciendo.  Claro que extraño a mi familia cuando estoy navegando, pero no es lo mismo que extrañar a tu otra mitad. 

Creo que la gran diferencia aquí es que cuando los chicos crecen, su objetivo principal es hacerse independientes y dejar a sus padres.  Mientras el objetivo principal del matrimonio es ir juntos por la vida. 

Mis viajes no se han terminado.  Tengo en mi agenda, Vancouver, New York, Bellingham y Hong Kong, antes de regresar donde están Daniel y Guppy.

Laura.

Hacer klik aquí para ver el video en mi minicat. 






martes

GUPPY SERÁ VENDIDO



25 de Agosto 2016

La Fundación Mundial de Navegación Laura Dekker (Laura Dekker World Sailing Foundation) desea enseñar a la juventud como navegar por los siete mares.

Durante el próximo evento de HISWA-- el show anual de botes en Amsterdam, se erigirá la nueva Fundación Mundial de Navegación Laura Dekker.  Esta fundación es una iniciativa de los navegantes holandeses, quienes en acuerdo con la navegante Laura Dekker desean empezar un proyecto para familiarizar a la gente joven  con los secretos de la navegación de grandes distancias.  La fundación desea comprar el barco “Guppy”, con ese propósito está en busca de patrocinadores.

Laura Dekker, quién estuvo viviendo en Den Osse (Holanda) arrancó en un viaje solitario con su barco “Guppy” desde Gilbraltar en Agosto 2010, a la edad de catorce años.  Un año más tarde llegó a St Martin (Caribe) el 21 de enero de 2012, a los dieciséis años.  Este viaje la convirtió en la navegante más joven que completó una vuelta alrededor del mundo, en solitario.   Se hizo conocida internacionalmente como “la chica navegante”, porque ella tuvo que luchar ante un tribunal para obtener permiso de las autoridades holandesas para realizar este viaje a una edad tan corta. 

La Fundación desea mantener viva la memoria de su logro con ese proyecto de navegación para la gente joven.  El objetivo es usar su barco Guppy, modelo Jeanneau Gin Fizz, que ahora está en venta, y utilizarlo como un barco de entrenamiento y para que los navegantes jóvenes tengan conciencia de un océano limpio, como fuente de vida y un puente para otras naciones.  Laura Dekker apoya este iniciativa: “Sería fantástico si Guppy pudiera ser usado en campañas promocionando la navegación”.  

Después de su viaje, Laura se ha establecido en Whangarei, Nueva Zelandia.   
Para mayor información, tomar contacto con Henne Pauli, fundador de la Fundación de Navegación Mundial Laura Dekker.



El Viaje de Laura Dekker



Dejo este video donde Laura Dekker se presenta en  Youth TEDx de Auckland, Australia, y relata todo su periplo, dándose la vuelta al mundo, partiendo de Gilbraltar en Agosto 2010 y llegando a Sint Maarten en enero 2012.    Esto fue una hazaña, considerando la corta edad de Laura y el hecho de navegar completamente sola.  Hay subtítulos en Español.


viernes

Una gallina navegando

El francés Guirec Soudée en su viaje de navegación por el mundo, se compró una gallina en las Islas Canarias, para que le proveyera de huevos durante su travesía.   La gallina  Monique se portó tan bien y asimiló a la vida marina que Guirec le tomó cariño.  Dejo algunas escenas de estos dos navegantes.


domingo

¡¡GUPPY ESTA EN VENTA!!

23 de enero 2016

Luego de dos años en el agua, era tiempo de darle a Guppy una buena manicura.  Lo sacamos del agua y trabajamos como locos durante semanas para ponerlo hermoso de nuevo.  Finalmente tapé los huecos que habían y sacamos brillo a la parte superior para cambiar su color al original rojo.  Después que le echamos un líquido contra la corrosión era tiempo para navegar.
Tuvimos dos días de gran navegación con un promedio de 7.5 nudos.  Admito que disfrutamos de buenos vientos.  Qué gozo estar nuevamente en el agua, sobre todo ahora que tengo planes de ir a Europa a visitar a la familia.  Por lo menos Guppy puede brillar en toda su belleza.



He estado jugando con la idea de vender a Guppy hace un tiempo.  Me he enamorado de los yates clipers estilo taiwanés—como el Formosa 51 o el Hudson 50.  Aunque me duele, tendría que vender a Guppy.  Pero no se lo daré así nomás a alguien.  Después de todo, Guppy ha sido mi primer amor,  mi bebé y el mejor bote que hubiera podido desear para hacer mi circunnavegación.  Si hay algún interesado, enviarme un email a media@lauradekker.nl donde proporcionaré mayor información.

Otra cosa que nos ha mantenido ocupados es construir un armario en el departamento de nuestros amigos.  Durante el invierno nos han dejado permanecer en su departamento del sótano que era abrigado y no tuvimos que pedalear en el frío y la lluvia.  Ellos mencionaron que querían tener un armario en la cocina, así que pensamos que podíamos construirlo desde cero.  Ninguno de nosotros ha hecho algo parecido, así que había que pensar mucho:  es el trabajo de Daniel.  Yo me ofrezco para pegar, barnizar, y lo que hago mejor, por supuesto—supervisar.



El armario está listo en su sitio.  Las ventanas parecen un helecho neozelandés, o una ola, lo que veas primero.

Aterrizamos en Alemania hace una semana—de regreso a la nevera—y ciertamente valió la pena la helada, ya que realmente nos alegró mucho ver a nuestros familiares de nuevo.
 Una caminata fresca en otoño tardío con mi hermanita pequeña, (aunque ya no es pequeña), aunque ya no es pequeña.




Maggie, mi maravillosa cuñada, Kim, yo & Daniel en la cima del Drachenfels en Alemania.




FOTOS BODA LAURA DEKKER

Laura Dekker (19 ) se casó en Nueva Zelandia con Daniel Taelman (31), de nacionalidad alemana  el 28 de marzo de 2015.  Ambos tienen una relación desde el año 2013.  Que el novio sea 12 años mayor que ella, no le interesa a Laura, quien afirma que se lleva mejor con gente mayor.  Ambos se casaron en las montañas de Nueva Zelandia, con sol, música, flores y ambos con los pies desnudos.

Las siguientes fotos las he conseguido en los medios:







BODA DE LAURA DEKKER



9 de mayo 2015 

El mes pasado tomé la decisión  mas grande de mi vida.  Junto con varios amigos y la familia de Daniel y la mía, celebramos la promesa que Daniel y yo nos hemos hecho.  Una promesa de amor en un día hermosamente soleado.  El pronóstico estuvo amenazando con una semana de lluvia, pero ESE día no pudo ser mejor.  Algunas nubes difuminaron la luz en el firmamento en la mañana, pero luego se esfumaron dejando un día azul y soleado.

Nuestra LUNA DE MIEL la pasamos a bordo de nuestro romántico Guppy, junto con otros amigos y familia que vinieron y se quedaron después de la boda.  Así que este evento hizo que mi padre y mi madre vinieran a Nueva Zelandia.  Se alegraron de ver viejos amigos y surgieron memorias de los viejos tiempos.  Casi no puedo describir en palabras cuán hermoso fue, mi corazón saltó de alegría al ver a toda esta gente que significó tanto para nosotros: juntos y divirtiéndose.  Me encantó ver a mi padre a bordo de Guppy, sin tener que trabajar todo el tiempo y corriendo de un lugar a otro.  Fue un día loco y agitado, pero también hermoso.

Una semana después de la salida de nuestros visitantes, viajé de Bluff hasta Whangarei en un catamarán Wharram.  Un viaje interesante. Lia Ditton y su pareja, Gerard, estuvieron en su bote trabajando en él.  No pude llegar antes debido a una presentación la noche anterior en  Warkorth, así que tuve que confiar en que todo estaría bien con el bote.  Al dia siguiente temprano salimos con un fuerte marea.  Sytze, dueño y constructor del Anam Cara nos observaba desde la playa dentro de su auto.  Afuera en la entrada del puerto, empecé a subir las velas, intenté, pero sin éxito.  Sólo subían unos cuantos metros.  Me pareció extraño.  Dejé las velas para investigar, mientras el bote Anam Cara se mecía como loco.  Las olas crecían delante de nosotros.  Eventualmente me colgué de las sogas mientras Gerard jalaba  de la otra soga, finalmente subimos las velas una hora mas tarde.   Horas después, escuché unos ruidos preocupantes, mientras Lia estaba de turno.  El palo de mesana estaba moviéndose salvajemente.  El nuevo aparejo –hecho de sogas – se había apretado tanto que el mástil tenía suficiente libertad como para bailar un tango.  Mientras yo estaba detrás del timón, Lia y Gerard apretaron bien  el aparejo  en el mar confundido.  Al anochecer el viento se volteó hacia nuestras narices.  En la mañana el bote había adelantado una buena distancia, pero  poco en relación al objetivo.
Los vientos seguían en nuestras narices, luego aumentaron y se detuvieron.  De los siguientes cuatro días, dos de ellos estuvimos flotando delante de Dunedin.  En la cuarta noche, los vientos se avivaron hasta correr 20 nudos pero del norte, lo que nos de regreso al golpeteo de las olas. Nos fue difícil mantener el bote en curso debido a las olas.  Cuando terminé mi turno, escuché a Lia corriente en la cubierta.  Encendió el motor, pero éste no quería funcionar.  Alguna falla con la batería.  Me puse mi equipo de navegar y fui a inspeccionar.  Los bloques en el palo de mesana se habían roto y salido de sus lugares.  El  aparejo se había soltado de nuevo.  El Anam Cara emitía gemidos y eso nos preocupaba.  Decidimos voltear hacia Dunedin.  Al dia siguiente conversé con Daniel en el teléfono y me dijo que un carro lo había atropellado en el camino, o que el chocó con el auto—eso pensó él, jaja.  Ese chiste le costó un golpe en la cabeza, moretones y articulaciones adoloridas.  Felizmente George y Ellen se encargaron cariñosamente de cuidarle luego que fue llevado al hospital.  Y por supuesto, no me quedó otra cosa que regresar y cuidarle.  Así, que  apenas arribamos, reservé un vuelo para la mañana siguiente y empaqué mis cosas.

Ese es el fin de la aventura.  Pero las nuevas aventuras no se hacen esperar y no están lejos, como que mi vuelo se demoró dos horas, y perdí la conexión de bus de Auckland hasta Whangarei.  Empecé a preguntar a la gente que pagaba sus tickets en el parking, si había alguien que me podía llevar hacia el norte.  Poner ojos de puppy ayuda en estos casos, pero lo que no ayudó fue lucir como un rudo marinero con pantalones térmicos, botas de goma y una casaca de navegar salada y sucia, sosteniendo una bolsa vieja de color gris.  No sé exactamente qué habrá pensado la gente.  Pero ayuda vivir en un país de navegantes, porque una hora después una señora que iba en dirección a Warkworth decidió llevarme.  Mientras manejaba le expliqué mi situación y no le tomó mucho averiguar quién era. 
 Decidió llevarme hasta Whangarei, que queda cuatro horas más allá de Warkworth.  Estaba oscureciendo y pensó que sería mas seguro para mí llevarme a casa.  A pesar de que le dije que yo podía regresar sola, ella insistió en llevarme todo el camino.  Cuán agradecida le estoy a esta señora!.
 Daniel estaba durmiendo cuando finalmente llegué a la casa de mis amigos.  El se pasó durmiendo y descansando la mayor parte del fin de semana.  Pero ahora, unas cuantas semanas después del accidente, está mucho mejor cada día. Seguramente que regresaremos pronto a bordo de Guppy.  Excepto por un ligero dolor de muñecas y de cabeza, él se siente bien, lo cual es un gran alivio para mi.
Laura